jueves, 22 de mayo de 2014
Otro insulto a los andaluces.
Ya he denunciado en ocasiones la insistencia en insultar a los andaluces en la televisión. Y, una vez más, me siento ante el teclado para denunciar un nuevo insulto a este desgraciado pueblo sin defensores que es el pueblo andaluz.
En una nueva serie de Antena 3, cuyo título es Sin identidad, se expone una especie de nueva versión, modernizada y algo descafeinada, de El Conde de Montecristo. En esta ocasión, es una mujer la que busca venganza; su apellido, para que no quede duda del paralelismo con la obra de Dumas padre, es Dantés.
Mercedes Dantés, encarnada en la bellísima Megan Montaner, se percata, ya con 26 añitos, de que es hija adoptada; y busca a su madre con gran afán. Pese a los obstáculos que encuentra en su búsqueda (un convento en el que las monjas llevan décadas vendiendo recién nacidos a gente con pasta; intereses políticos; jueces y abogados comprados, etc.), Mercedes Dantés encuentra a su madre, Fernanda, encarnada por una Victoria Abril metida en formol.
Hasta aquí, no hay nada que decir. El problema, como siempre, es que esta tal Fernanda ha sido puta toda la vida; recientemente, regenta un bar de pueblo junto a su hija asmática. La hija tiene un novio: un macarra excarcelario; un chorizo violento. Todos son andaluces. Todos, de un supuesto pueblo de Jaén.
Al margen de que el acento de los supuestos jiennenses es mucho más de Sevilla capital (del extrarradio de Sevilla, me atrevería a decir) que de Jaén (cualquier andaluz distingue a la primera palabra si el que habla es de Andalucía Oriental u Occidental!), lo triste de todo este asunto es que, una vez más, los andaluces sólo aparecemos en las series de Antena 3 (y de Telecinco; y de Cuatro; y de la Sexta...) si hace falta sacar a una puta, a un chorizo, a un macarra, a un traficante o a un gilipollas.
No hay manera de ver a un andaluz, en una serie, haciendo un papel serio o en un rol protagonista! Siempre le confían el clásico personaje cortito de entendederas; o banal, o frívolo, o torpe. Y esto, en el mejor de los casos: la mayoría de las veces, como ya he dicho, los andaluces aparecen en estas series (y en casi todo el cine español) dando vida al repugnante mundo del hampa. Como si aquí en Andalucía no hubiera hombres y mujeres trabajadores y gente normal!
Nos han relegado a aparecer como chorizos, sinvergüenzas, vagos y putas. Y, efectivamente, en Andalucía hay chorizos, sinvergüenzas, vagos y putas!!! Como en toda España!!! O es que no hay ladrones en Cataluña? O es que no hay putas en Bilbao? O es que no hay sinvergüenzas en Valladolid?
Por qué no se atreven a ponerles a estos personajes, para variar, un claro acento catalán? A que no recuerdan ustedes a un vasco haciendo de traficante en ninguna serie? O a una catalana haciendo de puta? Claro que no! Bien que se cuidan, en estas empresas de producciones televisivas, de no mosquear a los vascos ni a los catalanes! Siempre nos tienen a nosotros, los andaluces, para ponernos el pie en el cuello subliminalmente!
Hasta en los dibujos animados, los personajes más abyectos tienen acento claramente andaluz; vean, si no, el infame personaje Cletus, de la maravillosa serie Los Simpsons! Cletus y Brandine, su compañera, son dos paletos norteamericanos que viven amancebados y llenos de hijos analfabetos en el extrarradio de Springfield; representan lo más alejado de la civilización; son incestuosos, abominables y repulsivos. Y qué acento han elegido, para su doblaje? Catalán? Vasco? Gallego? Vallisoletano? Aragonés? Noooo! Tienen acento andaluz!!! Claaaaro!! Cómo no? Lo más abyecto de la sociedad norteamericana sólo puede ser entendido en toda su plenitud, al verterlo al español, si está acompañado de un claro acento de Andalucía.
Y nadie protesta!!! No hay ni un político andaluz que ponga el grito en el cielo! Ni una asociación en defensa de la dignidad de los andaluces! Nadie. Un silencio cósmico y resignado, que indica aceptación e indolencia, es toda la respuesta. Incluso habrá andaluces a los que este sistemático insulto les hace gracia!
Así que, de nuevo, una choni asmática y resentida; su novio, un chorizo carcelario y violento; y la madre de la choni, una puta acabada y greñuda con más pinta de homeless yanqui que de deshauciada española, concentran dentro de sí mismos todo el lumpen español; y todo ello, adobado con un fortísimo acento andaluz occidental (pese a situar la acción en Jaén), para que no se nos olvide a los andaluces que somos la hez de la tierra, la escoria de España; para que no se les olvide al resto de los españoles que lo más abyecto de nuestro país sigue residiendo en Andalucía, esa tierra casi africana en la que no hay defensores de la dignidad, ni voces que se alcen contra este insulto constante; ni políticos que velen por nuestro amor propio como ciudadanos; ni instituciones que guarden la imagen de un pueblo que un día fue el centro del mundo.
Nada: sólo resignación y silencio. Y muchas putas, chorizos y descerebrados llenando las series y el cine español de un hediondo e irrespirable acento andaluz.
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martes, 20 de mayo de 2014
Mi Rey, mis negocios.
Vaya por delante que no soy monárquico; que creo que una República es algo más sano y moderno, más inmediato al ciudadano que una Monarquía. Pero soy persona de orden (que se decía antes) y acepto la situación del Estado español sin aspavientos ni banderas, y con la esperanza de que en algún momento encontremos un punto de inflexión incruento en el que virar hacia un modelo más acorde con nuestro tiempo. Dicho lo cual...
Me parece fantástico que el Rey Don Juan Carlos viaje a los países árabes acompañando a los empresarios españoles con el fin de romper el hielo musulmán y hacer de pontífice (que tiende puentes) entre éstos y aquéllos. Es magnífico que estos musulmanes, hipermillonarios hasta la náusea, sólo quieran recibir en sus geométricas y doradas estancias a personas de sangre real. Ello hace que nuestro Rey sirva a su país como mediador, relaciones públicas y embajador. Para algo práctico debía servir la Monarquía! No sólo como tótem para nostálgicos de épocas pretéritas!
Estupendo, pues. Pero...
Cuando mi Rey acompaña a empresarios españoles a estos países medievales lo hace para que estos hombres de negocios sean recibidos, atendidos y escuchados sin peligro de que cualquier jeque de éstos les manden cortar la mano izquierda por un descuido comiendo cordero. Don Juan Carlos actúa de escudo protector, de guía espiritual y de abogado de almas, pues hace décadas que entabló amistad con estos tiranos del medioevo; o con los padres de éstos; y le conceden su confianza por la sencilla razón de que es un Rey. Un Rey europeo, para más inri. Un Rey de los de antes!
Pero cuando mi Rey lleva de la manita a estos mercaderes a hacer negocios "para España", mi Rey lleva en el bolsillo de su carísima chaqueta la Soberanía de los españoles: mi porción de Soberanía nacional. Don Juan Carlos soporta en su ajada columna vertebral la Soberanía de todos los españoles, y, cuando mete la mano en el couscous saudí mientras gasta una broma real, además de estar contribuyendo a que los dineros saudíes se los embolsen los constructores españoles, está comiendo couscous soberanamente; es decir: todos los españoles nos concentramos en esa porción de couscous que el monarca se embucha en su real garganta.
Por lo tanto, somos todos los españoles, representados en la egregia figura de nuestro Rey, los que abrimos el camino a estos empresarios para forrarse con el AVE a la Meca, con la construcción de la-Mezquita-más-grande-que-vieronlos-Siglos o con la ampliación del Metro de Abu Dabi.
Y eso me parece bien. Me alegra que los españoles hagamos negocios boyantes en todo el planeta. Y, seamos pragmáticos: aunque haya que taparse las narices; porque para estrechar la mano de aquéllos que aún obligan a las mujeres a ir tapadas de arriba abajo; para firmar acuerdos económicos con quienes no han levantado un dedo contra la lapidación a las mujeres adúlteras; para llegar a acuerdos con quienes no dudan de la bondad de ahorcar a las mujeres musulmanas que se han casado con un cristiano, hay que tener estómago, eh?
Seamos prácticos; seamos racionales; apoyemos a nuestros empresarios: muy bien. Pero si van con un sherpa real que les abre el camino para que puedan coronar estos ochomiles complejísimos, deben aceptar que es el Pueblo Soberano Español el que, a través de la figura del Rey Juan Carlos, les está abriendo las puertas de las alcobas de estos jeques antidemocráticos y absolutistas.
Por lo tanto, y siguiendo con la lógica empresarial, estos hombres de negocios, estas empresas ciclópeas, estas constructoras megalíticas deben dar algo a cambio a los españoles. Es decir: nosotros les prestamos al Rey, que es lo mismo que prestarles nuestra Soberanía, para que den un uso de Él (de Ella); un uso claramente beneficioso para sus planes empresariales. Muy bien. Pero creo que no está claro aún qué recibimos los españoles a cambio de esta cesión utilitaria de nuestra Soberanía común.
Alguien sabe si estas empresas tienen firmado con el Estado español algún convenio de intercambio de beneficios? Es decir: nuestro Rey les sirve de mamporrero en los bussines, y, a cambio, esas empresas se comprometen a construir algún centro cívico? Algún hospital infantil? Alguna Universidad? O campos de deporte; o parques y jardines? O se comprometen a financiar la investigación contra el cáncer? Enfín... Algo?
Me suena a mí que no. Y de nada nos sirve que alguien diga que los beneficios de esas megaconstrucciones son ingresados en cuentas bancarias españolas; o que Hacienda recibe su parte proporcional al final del Ejercicio anual. No, por Dios! Porque eso se da por sentado! Faltaría más! Lo que nos quedaba es que esos miles de millones de euros fueran a parar a paraísos fiscales que no tributaran a la Hacienda española!
Me refiero a que, además de tributar (yo tributo, tú tributas, etc.), estos empresarios claramente beneficiados por mi Rey, por mi Soberanía, deben dar, a cambio, algo que redunde en beneficio de aquéllos en quienes la Soberanía reside. Y no sólo la tributación a Hacienda; ni que el capitalazo ganado se mueva por los bancos españoles (que ya eso no es como antes! Porque no dan crédito alguno!), sino que se comprometan por escrito y ante notario a devolver al pueblo español parte del inmenso beneficio que la presencia y mediación de nuestro Rey les ha permitido ganar. Y que, sin ese pontificado real, jamás (que quede claro: jamás) habrían logrado.
Dicho lo cual, creo que estamos en condiciones de exigir a estos empresarios de alcance internacional no sólo que cumplan la Ley fiscal y tributen en España (que eso se les supone!), sino que agradezcan nuestra cesión de la Soberanía edificando para los españoles, aportando capital para la investigación, construyendo colegios, carreteras, hospitales o centros geriátricos. Porque algo han de dar a cambio.
Y si no, que no cuenten más con el Rey Juan Carlos -con mi Rey- para hacer negocios; porque están utilizando mi Soberanía sin mi permiso!
martes, 6 de mayo de 2014
Helecho diferencial
Haber nacido en España es -como haber nacido en Francia- un accidente. Pero que nadie se engañe: ser francés siempre ha sido más fácil que ser español. Mucho más fácil! Dónde va a parar?
Ser español (ya lo dije en mis vídeos) es tremendamente difícil: además de sufrir los inconvenientes del mal divorcio que se ha ido forjando entre la Política y la Ciudadanía; además de soportar durante décadas el expolio de las arcas públicas por parte de una verdadera mafia institucional; además de haber dado por imposible que la Justicia ponga en su sitio a los políticos que durante décadas expoliaron las cajas de ahorros, a los banqueros estafadores, a los terroristas irredentos, a los sindicalistas hartos de marisco, a los concejales enriquecidos ilícitamente; además de pagar con nuestro sueldo los desmanes financieros en que incurrieron otros; además -digo-, tenemos que sufrir, a diario y desde hace décadas, a los nacionalistas.
El nacionalismo -también lo he dicho: por activa y por pasiva- debería estar tipificado, junto al terrorismo y al fundamentalismo, como delito, pues entre sus muchas vilezas está la de surgir por obra y gracia de un sentimiento de superioridad frente a aquéllos con los que los repentinos nacionalistas llevan conviviendo durante siglos. La esencia del nacionalismo no es otra que la siguiente afirmación: yo soy mejor que tú. Y la destrucción del con-vecino es el medio directo para conseguir su fin, que no es otro que suplantar al Estado que desgarran para convertirse en otro Estado idéntico. Esto es: no acaban con el Estado para implantar un modelo mejor, sino para detentar los mismos privilegios del Estado al que destruyen!
Pero de los muchos aspectos que ofrece el Nacionalismo para analizar, hay uno que me ha parecido siempre especialmente sangrante e insultante: ése que se resume y concentra en lo que ellos llaman el hecho diferencial. El hecho diferencial catalán... Bien. Pero qué narices es un hecho diferencial?
Un hecho diferencial, a priori, es una realidad de facto que hace que un pueblo se diferencie con claridad y contundencia de los demás pueblos que conforman el Estado del que forman parte. Como si en España, verbigracia, vivieran siete millones y medio de yanomamis en taparrabos: sus cerbatanas, sus pelados a la taza, su corta estatura y su intrincado idioma los harían inmediatamente diferentes al resto de españoles; eso es evidente. Yanomamis? Sí: yanomamis!
Como si fueran yanomamis, los nacionalistas catalanes aducen para defender este hecho diferencial unos parámetros que los distinguen claramente del resto de los españoles; a saber: un idioma propio; una cultura y folclore propios; una Historia propia y exclusiva que -por lo visto- refrenda cientos, miles de años de independencia anteriores a su anexión (sic) al Reino de España. Aducen también una situación de injusticia y opresión insufrible por parte del estado español, con el mantra Espanya ens roba (España nos roba) como runrún repetitivo y reivindicativo; etc.
En resumen: aquello a lo que los independentistas catalanes llaman el hecho diferencial es, en su opinión, una serie de realidades irrefutables e indiscutibles que, por descontado, no aguantan ni el más ligero análisis. Veamos.
Tienen un idioma propio: el catalán, que es un dialecto derivado del lemosín, románico. Los gallegos, acaso, no disfrutan también de idioma propio? Y qué decir de los castellanos? Y los valencianos? Y los baleares? Y los canarios, con el guanche? Y si me apuran: qué decir de la fabla aragonesa? O del castúo, en Extremadura? Por no hablar del bable! O de las distintas hablas andaluzas, algunas de las cuales no entendería Dámaso Alonso, así resucitase!!! En Huelva y en Sevilla, sin ir más lejos, hay dos hermosos pueblos en los que yo, que soy sevillano de la Puerta Carmona (el centro de Sevilla), no entiendo ni una sola frase, así me cuelguen por los pulgares! Me encantaría contemplar a un leridano en Estepa intentando descifrar la pregunta "tú sabe chiflée?"
Por descontado, el euskera (o euskara, pues parecen no ponerse de acuerdo los vascos en este extremo), hablado por un pequeño porcentaje de la población vascuence, también es un idioma; aunque inventado en su mayor parte en los últimos 30 años. Recuerdo que en la Facultad de Filología, durante la asignatura de Lingüística, estudiábamos el euskera por el año 1981 como un idioma con no más de 400 voces (vaca, mamá, agua, piedra, Parabellum...) al que en esos días se le estaban añadiendo términos (camión-kamioi, ordenador-ordenagailua, etc.) y del que teníamos serias dudas de que sirviera para estudiar a Wittgenstein! Hoy día, miles de millones de euros después, se podría -claro que sí!- estudiar a Wittgenstein en euskera, aunque no se vea mucho interés por el filósofo en las calles de Basauri. Enfín...
Cataluña tiene un idioma propio, igual que Andalucía, Aragón y Valencia. Y qué? Eso no les diferencia del resto de los españoles más que a los gallegos de los extremeños. Pasemos, entonces, al siguiente hecho: una cultura y un folclore propios.
Quieren de verdad ustedes que les hable del Flamenco? De la Jota aragonesa? De las sevillanas, verdiales, fandangos... De la isa canaria? De las folías? De la muñeira? De los empalaos? De la saeta? De las lagarteranas? De las fallas? De la Feria de abril? De la semana santa vallisoletana? De la gaita gallega? De la gaita aragonesa? De la gaita del desierto de los Monegros? De las Cantigas de Alfonso X el Sabio? De la paella? De la ensaimada? De la sobrasada? De las papas con mojo picón? Del gazpacho? Del chotis? Del fandango minero? De la vendimia riojana? De las Fiestas de San Mateo? Del Cristo de los Legionarios en Málaga? De la tomatina? De los sanfermines? De San Andrés de Teixido? Del Camino de Sant Yago?
De qué estamos hablando? España es un país de performers! No hay día sin su fiesta, ni región sin sus bailes antiquísimos! Ni zona sin sus vinos; ni tierra sin sus quesos! La sardana la inventó José Ventura, un andaluz de Jaén, en 1817, para contrarrestar la jota, que arrasaba como baile regional. No podemos decir lo mismo de las sevillanas, que son una evolución de las seguidillas manchegas; ni de las dichas seguidillas; ni de la jota, la isa, las muñeiras, etc. etc. etc. Estas danzas son tan antiguas y tan verdaderamente populares (volk loore), que no pueden datarse ni nombrar a sus autores: son puro pueblo.
Pero claro que Cataluña tiene un folclor propio: como el resto de las regiones de España! No tiene la exuberancia del Flamenco, ni la brillantez de las jotas; pero es su fiesta, y en cuestión de sentimientos no hay más que decir. Pero de ahí a sentirse diferentes... Es decir: de ahí a afirmar, con la contundencia que sólo los pedantes tienen, que ellos son más diferentes que los demás... Vamos, vamos!
Y ya, el colmo: que tienen una Historia propia. Como si los demás españoles no la tuvieran!!! Es para morirse de risa! La única región de España (junto con los vascos, curiosamente) que jamás ha sido un Reino, viene ahora con unas ínfulas de haber sido independiente desde el Big Bang que sólo con abrir un libro de Historia no censurado por la Generalidad catalana se derrumban como un castillo de naipes marcados.
Asombroso! Como si los andaluces (por poner un caso) no hubiéramos sido un centro neurálgico de la Hispania romana, con tres emperadores que aportamos!!! Y luego, con los Omeya y el resto de la magnífica cultura árabe; amén de haber sido Corte de Fernando III y su hijo Alfonso X, Cantigas incluidas! Y si quieren ustedes, seguimos: Sevilla como el centro del mundo durante los Siglos de Oro; la distribuidora de las Américas! Y más tarde, las Cortes de Cádiz, en donde se refugió la Libertad y se construyó la Constitución más avanzada de sus días!
Hablamos ahora de la Historia del Reino de Valencia? O del de Navarra? O de Castilla? O del Reino de Aragón, que tánto tuvo que sufrir a la insurrecta y mal avenida burguesía catalana, que no hizo nunca otra cosa que oprimir a sus propios campesinos? Pero quiénes se creen que son éstos? Con quién creen que se están comparando? Cómo pueden decirnos al resto de españoles (que creamos el primer Estado moderno del mundo) que tienen más Historia que nosotros?
Y de qué opresión hablan? Si desde siempre han sido favorecidos por todos los regímenes! Con la Dictadura franquista especialmente! Franco dejó desangrarse a Extremadura y Andalucía para favorecer clara y contundentemente a los industriales vascos y catalanes! Y luego, con la llegada de la llamada Democracia, los nacionalistas catalanes (y vascos) no han dejado de beneficiarse del Estado español! Cómo que España ens roba? Hemos de sufrir este insulto constante a la inteligencia y a la Historia?
Si Cataluña se desgajara del Estado español y en unas décadas lograra adherirse a la Unión Europea, no tengan ustedes duda alguna de que en cuestión de unos años acuñarían la frase Europa ens roba. Porque el problema no es que estos separatistas sientan que tienen un folclore propio, ni que los castellets sean algo creado directamente por Dios (que con seguridad era de Manresa), no. El problema, el trasunto de la cuestión no es otro que la ausencia absoluta, entre estos prendas, de los conceptos de solidaridad, de bien social, de convivencia y equilibrio entre regiones. Cuando yo era pequeño, a éstos se les llamaba agarraos, tacaños, de la cofradía de la Virgen del Puño. Ahora se les conoce como insolidarios. Y de ser por fin independientes y pertenecer a un orden superior como lo es la Unión Europea, a la hora de soltar los dineros para contribuir al bien común y equilibrar la situación de países como Polonia, Grecia o Irlanda, tardarían 10 minutos en soltar lo de Europa ens roba: no lo duden!
Y no olvidemos que Europa es un monstruo que se está forjando a sí mismo con innúmeras dificultades. Nos está costando la misma vida sentar las bases económicas, sociales, estructurales y legales para que en el futuro se pueda hablar de unos Estados Unidos de Europa con el mismo estatus que tienen los yankees: la misma vida nos está costando! Pero si no hay una desgracia nacionalista como lo fue el atentado de Sarajevo (1ª Guerra Mundial) o la anexión de Polonia por Hitler (2ª Guerra Mundial); si no llega la sangre al Rhin con las ínfulas expansionistas-nacionalistas de Putin, Europa podría llegar a ser.
Y ahora, naciendo Europa a espasmos, vienen estos primates políticos (conocidos como nacionalistas) a imponer sus cuevas, sus pieles de mamut y sus huesos atravesándoles la nariz? A punto de emerger, entre las tremendas y escarpadas rocas de este páramo y de esta Babel europea una orquídea delicadísima, ¿quieren estos presapiens encorvados reventar los cristales del invernadero para plantar esas ramas primitivas y paleozoicas; esas plantas sin flores, esos simplicísimos helechos?
No lo permitamos! No les dejemos llevarnos a los palafitos! No permitamos que estos catetos nos impongan a los europeos su sosísima y primaria planta sin flores: su helecho diferencial.
lunes, 7 de abril de 2014
Los hilos, sí; la marioneta, no!
No grabo vídeos desde hace cinco meses por prescripción facultativa; esto es: que mi médico me prohibió grabarlos para que no me fuera al otro barrio de una subida de tensión. Le hice caso, claro! Pero últimamente me rondan de nuevo los demonios y me entran ganas de ponerme ante la cámara para hablar de algunos asuntos de la actualidad política que claman al Cielo y requerirían un comentario algo más profundo que el que por desgracia solemos leer y escuchar en los periódicos o en las tertulias radiofónicas y televisivas, llenas de lugares comunes y corrección política estomagante; a veces, verdaderos insultos a la inteligencia de algunos de nosotros; la mayoría de las ocasiones, de un sopor y una previsibilidad insufribles.
Uno se pregunta si no hay en España más que uno o dos comentaristas interesantes, capaces de levantar la costra de la noticia y hundir los dedos en la masa pegajosa del asunto para extraer el corazón del hecho noticioso y mostrarlo a los ciudadanos aún palpitante y sanguinolento! Y si no el corazón, al menos un hígado graso, un páncreas húmedo o un pulmón aún henchido! O un bazo! Qué menos que un bazo!
Pero no; todos los medios de comunicación se quedan como la liebre ante los faros del coche que la va a atropellar: paralizados; hipnotizados; extáticos. En alguna tertulia, ocasionalmente, algún comentarista roza el análisis y rasca un poco la corteza de la noticia para presentar facetas que nadie más presenta. Por desgracia, no es lo habitual. Por ello, las noticias -cuyo número es abrumador en España, hoy- se quedan en una sucesión de hechos inexplicados, y dejan a los ciudadanos contemplando una historia sin reflexión: una historia sin Historia.
Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno español, no acaba de nombrar candidato para las elecciones europeas; no se decide; no acierta; no quiere; se retuerce panza arriba lanzando zarpazos de silencio olímpico, ese silencio sideral que Rajoy alimenta como el que alimenta a su kéfir.
Por más que los medios presionan; por más que la solitaria Elena Valenciano, esa estadista que quiere convertir Europa en una nueva Andalucía (Abderramán nos asista!) quiera zurrarse la badana con un contrincante del PP, no hay modo: Rajoy la mantiene hibernada, congelada en el Tiempo; el barbudo de Santiago la ha convertido, a fuerza de ausencias, en una Atenea que dispara flechas a la oscuridad. La candidata socialista es una novia plantada el el altar de la campaña, el verso anhelante de un pareado fallido, un manantial de soledades gongorinas.
Pero ni los periodistas, ni los políticos de la Oposición, ni los comentaristas -paniaguados o no- de las tertulias pasan en sus comentarios más allá de la sorpresa, de la indignación o de la tendencia insufrible a dar consejos que, al cabo, son brindis al sol. Nada; ni uno de ellos le mete mano a lo que oculta esta situación aparentemente anómala: que la campaña de las europeas hace semanas que comenzó y que el partido que gobierna en España (y con mayoría absoluta!) aún no ha designado al candidato.
En mi opinión, la Democracia en España no existe; no ha existido nunca. Y si existe, es una Democracia discapacitada; es decir: que cumple deficientemente las funciones normales que deberían exigirse a un sistema democrático. Ni los diputados emergen de modo natural de su Distrito; ni pueden ser revocados por sus electores en caso de que incumplan aquello por lo que fueron elegidos por éstos; ni los votos de los ciudadanos valen igual (véanse la abultada presencia de los representantes nacionalistas); ni las distintas regiones que constituyen el Estado gozan de los mismos privilegios (véanse el Fuero navarro y el Concierto vasco); ni los Fiscales de Distrito son elegidos por los ciudadanos; ni existe separación alguna (ni siquiera por cuestiones estéticas!) entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo; y no hablemos ya de la inexistente independencia del Poder Judicial!
La gente que últimamente habla en voz alta (que no es poca, aunque no se saque nada en claro) pide a gritos listas abiertas. Pero qué son listas abiertas? Para qué, listas abiertas? De nada nos sirven estas listas si las siguen confeccionando las modistillas en los talleres asmáticos que hay en las trastiendas de cada partido político!
Otra cuestión sería que se eligiera un Diputado por cada 100.000 habitantes! Como en Yankilandia! O que pudiéramos elegir un Presidente y permitiéramos a éste elaborar su propio y meditado Equipo de Gobierno! Pero eso no va a ocurrir, de momento; porque para ello habría que modificar a fondo la Constitución; abrir un proceso constituyente de tomo y lomo en el que los actuales partidos y el propio sistema partitocrático, tras beber el sake y componer su poema de despedida, se hicieran el harakiri por el bien de la ciudadanía. Pero -insisto- esto no va a ocurrir!
Es, por lo tanto, de tal magnitud el poder acumulado por los partidos políticos; llega a tantos niveles sociales, económicos, antropológicos y políticos su capacidad de articular la Realidad que ya no les hace falta siquiera un candidato, una persona de carne y hueso en la que depositar el sumatorio de voluntades programáticas del partido! Hemos transitado, de modo imperceptible, del héroe que capitaneaba las batallas, del Enrique V del día de San Crispín ("Nos, pocos; nos, felices pocos...") a la ausencia de líder!
Ya sabíamos que los candidatos presentados por los partidos como mascarón de proa hace décadas que no están ahí por méritos propios; bástenos recordar el carisma de elementos como Zapatero, Aznar, Chaves, Griñán, Montilla, Zaplana, el propio Rajoy, la inefable Susana Díaz... Entre todos ellos, y capturándolos en el mejor y más inspirado día de su vida política, no llegarían a destilar ni una gota de carisma y capacidad de modificar el curso de la Historia! Gente sin genio, sin la personalidad arrebatadora que debería exigírsele a un líder de masas al que, al fin y al cabo, se le entrega nada menos que la posibilidad de cambiar el curso de nuestras vidas!
Lo sabemos. Somos conscientes de que los candidatos que presentan los distintos partidos suelen ser gentecilla de la cuerda, medradores que llevan esperando años, hombres y mujeres con una asombrosa capacidad para doblar la espalda en reverencias apasionadas ante el apparatchik de su partido mientras que, paradójicamente, muestran una inflexibilidad marmórea ante los devaneos cuánticos de una Realidad cada vez más compleja.
Sabemos que casi ninguno de estos candidatos salidos del vientre del partido ofrece nunca un perfil decidido, valiente, arrojado, comunicativo y contundente. Lo sabemos. Pero, al menos -y hasta ahora-, todos los partidos habían tenido la delicadeza de presentar sus candidatos para, así, mantener en los ciudadanos la ilusión óptica de que elegíamos una personalidad concreta, con sus aciertos y errores.
Sin embargo, ya no hace falta concurrir a unas elecciones presentando un candidato! Ya, a las claras y sin tapujos, un partido, el Partido Popular, abriendo brecha en las costumbres y abanderando con claridad una actitud descarnada y de crudísimo mensaje ha decidido poner las cartas sobre la mesa y comenzar una campaña tan trascendental como lo es la de las elecciones europeas (en donde sí que nos jugamos los cuartos!) dejando claro que da lo mismo quién sea su representante, pues en ningún caso éste va a tomar iniciativa alguna que no esté dictada desde dentro de su partido.
Éramos conscientes de que se habían acabado los líderes. Pero nadie aún había dejado tan a las claras esta espantosa realidad. El Partido Popular, a través de Mariano Rajoy, ha firmado el Acta de Defunción del líder político. Ninguno de sus miembros más destacados (Cospedal, Sáenz de Santamaría, Arenas, Fons, Floriano, etc.) ha abierto el pico instando al Presidente a nombrar ya al Elegido, siquiera sea por cuestiones estéticas! Todos se callan.
Y lo que es peor: también calla la Oposición! Y cuando afirmo que los socialistas callan no lo digo porque no critiquen la ausencia de candidato al que atacar y descalificar, sino porque la crítica que hacen es a la demora en la designación, no a la barbaridad que supone que, sin candidato aún, ya haya comenzado la campaña. No he escuchado a ningún socialista (ni comunista, ni de UPyD, ni a nadie!) denunciar que el sistema de partidos encriptados permita concurrir a una lid electoral sin haber quintaesenciado en la persona física de alguien las voluntades políticas que se recogen en un programa político! Porque denunciar tal situación (inédita, que yo sepa) significaría denunciar al propio sistema partitocrático que nos inunda a todos.
De manera que hasta es posible que el PP gane las elecciones europeas haciendo una campaña sin candidato; y altamente probable que Rajoy lleve hasta el límite el suspense hitchcockiano que ha logrado con su silencio cósmico; y que, habiendo creado una expectativa sin precedentes, logre dar una gran publicidad a su candidato cuando por fin lo nombre, haciendo de éste un Mesías involuntario, alguien que, sin necesidad de decir nada interesante, arrase en las elecciones y se lleve por delante a una Elena Valenciano que se quedará para vestir santos socialdemócratas.
La gente es así! El Pueblo vota a cabezazos! Y en este teatrito electoral, por vez primera tenemos no un títere sin cabeza, sino una cabeza sin títere; Rajoy y su aparato sólo nos permiten ver los hilos, pero no la marioneta, dejando claro que a nadie interesa ya una personalidad carismática, un hombre libre, un carácter independiente y emprendedor. A nadie interesa ya un Enrique V, un Cid Campeador, un Cavour, un Bismarck, un Churchill. Mientras menos carácter tenga el hombrecillo, mejor para el Partido! Y si es posible que el candidato sea el Hombre Invisible, tanto mejor! Así queda claro, de una vez por todas, que los candidatos que nos presentan, todos sin excepción, no representan a ciudadano alguno.
Por fin lo han dejado claro: lo esencial no es la marioneta, sino los hilos que la mueven.
lunes, 24 de marzo de 2014
Suárez: Prometeo liberado!
Voy a cumplir 52 años en junio. Ello me permite hablar de Adolfo Suárez con la única ayuda de mi memoria. Sé quién fue; qué significó para España y cómo fue tratado por sus colegas políticos: por todos sus colegas, correligionarios o no.
Vaya por delante mi desacuerdo y casi desazón por el remedo de Democracia que gastamos en España; ya casi tengo asumido -bien que a regañadientes- que moriré sin haber vivido en plena Democracia: ni el sistema de partidos, blindado con listas herméticas (crípticas!), representa al Pueblo; ni ese caos lleno de parches que es nuestra Ley Electoral permite una verdadera representatividad de las distintas corrientes políticas que pululan por España; ni la desmesurada importancia con la que por desgracia cuenta el voto nacionalista deja ver el bosque; ni los Poderes están separados un maldito milímetro; ni nuestra Constitución, que otorga fueros y conciertos a territorios privilegiados, permite la verdadera igualdad entre los ciudadanos; ni ningún español puede soñar -como sí sueñan los norteamericanos- en que su hijo llegue a ser un día Presidente por su propia valía personal y política.
Dicho lo cual, no puedo callar lo que siento ante el despliegue de medios sin precedentes dedicado a la crónica de la muerte anunciada de Adolfo Suárez González, ese megaespañol que acaba de morir hace más de once años.
Suárez -esto ya lo saben hasta los niños de pecho- fue el alquimista que extrajo del crisol de una España a la que le olían los pies una especie de piedra filosofal gracias a la cual los españoles pudimos soñar que ejercíamos nuestra Soberanía. Como un Prometeo de la Ávila profunda, Suárez robó el fuego a los dioses del tardofranquismo para entregarlo a los hombres de la España de los 70. En mitad de un universo de pana y patillas, Suárez, elegante como un modelo del cortinglés, escaló la ladera de un Olimpo trufado de sables y arrancó una llama viva que entregar a los españoles.
Ese fuego no era la Democracia, pero en la densa tiniebla que envolvía a España, alumbró como si lo fuera. Y con esa débil luz caminamos a tientas desde hace más de tres décadas. Insisto: no es Democracia lo que tenemos en España; pero en aquella época terrible de lo que se ha dado en llamar la Transición, nadie se atrevía a hacer más sin alentar una asonada; nadie podía legalizar al Partido Comunista sin temer un levantamiento militar; nadie parecía estar capacitado para expedir el certificado de defunción del Movimiento. Nadie, salvo Adolfo Suárez.
Las mujeres lo adoraban, yo no me explicaba por qué! A mí me parecían más guapos algunos actores de cine! Pero las mujeres, todas, lo querían como marido; o como yerno. Su encanto personal era innegable; la televisión lo trataba con cariño. Suárez hablaba a la cámara y parecía que te lo estaba diciendo a ti: a ti, personalmente, sentado a tu lado, en el sofá de tu casa!
Mi padre, un volteriano esencial que durante la década de los 60 guardaba en casa libros prohibidos que intercambiaba con Don Fernando Becerra, mi maestro de 3º de Primaria (El Capital, de Karl Marx; Democracia, de Giscard DÉstaing; y otros cuyos títulos apenas pude entrever), estaba muy preocupado por Suárez; pensaba que en cualquier momento se le podía escapar de entre las manos la poca agua que sacaba con trabajos infinitos de ese mar embravecido que era la España postfranquista. Mi padre, que jamás fue de izquierdas, anhelaba la llegada de la Democracia como si de una epifanía se tratase: admiraba a ese hombre perfectamente trajeado y de raya impecable en su pelo peinadísimo; lo seguía y velaba por él. Y si mi padre, un hombre que elegía para leer en los sopores de las tardes de Chipiona breves tratados de Álgebra o la obra de Balmes, concedía tanta importancia a los afanes de ese señor de perfecto castellano que aparecía a diario en los telediarios, es que ese señor debía ser importante!
Y lo era. Vaya si lo era! Suárez se encaramó a codazos y sonrisas por encima del ruido de sables, de los más de cien muertos al año por ETA y los GRAPO, de la terrible matanza de Atocha, de la ultraderecha española, del Opus Dei, de la pedantería socialista, de la dureza comunista y del abotargamiento infinito que los españoles del común padecíamos. Subió por esa pared llena de aristas que era la situación política de una España brutal y robó el fuego a los dioses de la intolerancia. Un fuego débil, pero que iluminó a los españoles para salir del espanto de la Dictadura. Yo lo vi. Yo lo viví desde el sofá de mi casa, día a día; yo preguntaba a mi padre qué era lo que estaba pasando, y mi padre me lo explicaba.
Pero luego, cuando los españoles ya disfrutábamos de las primeras luces y sombras producidas por ese fuego robado a los dioses, la ira de los mismos se volvió contra quien nos lo había entregado; y por cometer hybris fue condenado a padecer la traición de sus correligionarios. Adolfo Suárez había sobresalido por encima de los demás hombres; había demostrado sin dudas de ningún género que valía más que cualquiera de sus coetáneos; que era más astuto, más decidido, más valiente y más seductor que todos los de su entorno. Y eso... Eso no se perdona en España!
Sus propios compañeros de la UCD lo ataron a una columna para cada día comerse sus hígados; la oposición socialista, que sin la labor de orfebre de Suárez jamás habría soñado con ocupar un solo escaño en el nuevo Congreso de los Diputados, lo machacó; los periodistas, que por fin disfrutaban de libertad de expresión, le atizaban de lo lindo. Un marasmo de águilas y buitres carroñeros se lanzaron a alimentarse de sus entrañas, como un nuevo Prometeo de Cebreros. Y Suárez, sin poder soportarlo más, después de luchar hasta la extenuación contra los suyos, acabó dimitiendo como Presidente del Gobierno.
Quién puede medir el profundo dolor que experimentaría un hombre así? Cómo calibrar el sufrimiento intensísimo que debió padecer alguien que, en pago a su heroica condición, a su capacidad de libertador recibe sólo la traición, el desprecio, el escarnio público y la burla? No podemos imaginar la altura de la pena que este gran hombre, este verdadero prócer, llegó a experimentar. Qué pueblo, sino el pueblo español, puede pagar así a sus héroes?
Yo creo firmemente que uno elige la enfermedad que le acaba dando la muerte. Suárez eligió el Alzheimer. Porque el Alzheimer supone la desmemoria, la posibilidad de olvidar. Estoy convencido de ello! Sólo con la ausencia de memoria se puede combatir tanto dolor, tanta amargura! Bien es verdad que quienes lo sufren acaban olvidando quiénes son sus propios hijos; pero también se olvidan de las traiciones, de los desplantes, del inmenso desprecio; se olvidan, en suma, del dolor consciente que provoca la contemplación de aquella miríada de hombres mediocres que lo abatieron con puñaladas certeras, en unos idus de marzo inacabables.
Dicen que fue Hércules quien lanzó una flecha al águila que a diario devoraba las entrañas de Prometeo, liberando a éste de su castigo olímpico. A Adolfo Suárez, el Prometeo abulense, lo liberó el Alzheimer, una enfermedad más poderosa que el propio Hércules. Y gracias al progresivo olvido, a la disfunción de la memoria, este enorme político pudo sobrevivir al dolor que provocan los desagradecidos, a la traición de sus correligionarios, al desprecio de los inútiles y al ostracismo al que le condenó en vida un pueblo de hombres tibios, de gente indiferente, de políticos mediocres, de periodistas paniaguados y, en definitiva, de hombres pequeños.
Y por más que ahora le hagan odas y ditirambos; por más que le cambien el nombre al aeropuerto de Barajas; por mucho que lo glosen y llenen las calles de España con su nombre sencillo y contundente, yo no puedo olvidar que Suárez, gracias al Alzheimer, y transformado por fin en Prometeo liberado, pudo olvidarse de España.
sábado, 1 de marzo de 2014
Paco
Ahora
está empezando a oler el pan recién hecho en mi panificadora. Huele toda la
planta baja de mi casa a pan. Ya puedo coger la copa que me he servido con vermú de Jerez, y sentarme, por fin, ante el ordenador para escribir algo que quiero escribir desde
hace ya al menos tres días.
Dios
mío, qué vermú! De Jerez, claro! Construido magistralmente por Jesús, un hombre con
una bodega viejísima que guardan dos perros aterrorizados: un vermú con cincuenta y dos
plantas y flores y yerbas; un vermú de Jerez que ilumina, a base de sombras de
ajenjo, todos los recuerdos. Y ese olor a pan… Ese pan que nace y se incorpora
al mundo, como si fuera un ser vivo: cada pan, un hijo de Cronos; cada dos
días, un pan nuevo; cada nuevo pan, un nuevo sacrificio. De manera que el pan y el vino se concitan? Por fin puedo escribir sobre Paco!
Cuando
cumplí catorce años, me regalaron un cassette: un aparato que ocupaba el espacio de dos turrones de Alicante, uno sobre otro y sin desembalar. Pero, ojo: no un radiocassette; aquello no tenía radio ni nada; era sólo un reproductor de cintas de cassette, amén de una primitiva grabadora. Tenía unas teclas gordas que servían para que sonara, para que fuera hacia atrás y hacia delante, y para que grabara. Yo escuchaba cada noche, mientras me dormía, cualquier cosa que hubiera grabado durante el día. En una gloriosa ocasión, a finales del año 79 (año en que murió mi padre), anunciaron en la tele que iban a poner un concierto maravilloso (así lo anunciaban) con tres guitarristas magistrales: Larry Coryell, John McLaughlin y Paco de Lucía. Yo no tenía ni idea de quiénes eran los tales McLaughlin y Coryell, pero como Paco era tan famoso, decidí grabar el concierto de la tele directamente a mi cassette: a pelo; sin filtros. Cuando la cinta llegó a su primera media hora final, paré el cacharro y le di la vuelta a la cinta para seguir grabando: un prodigio de la técnica!
Estuve
un año escuchando aquel concierto. Un año. A diario. A todas horas. Intentando
sacar los punteos del tal Larry Coryell; incluso grandes parrafadas de
John McLaughlin. Pero cuando llegaba el momento de Paco… Eso ya era otro cantar!
Otro cantar, literalmente: el Cantar de los Cantares! Y no sólo por
cuestiones técnicas inabordables para un adolescente de 17 años, sino porque el
discurso de Paco de Lucía era de una dirección arrojada, no como el
deambular (ahora lo veo así) del tal Coryell, que daba verdaderos paseos sin
rumbo fijo. McLaughlin era mejor guitarrista que el de los pelos: sus frases
tenían una dirección clara, como las de Paco, aunque sin llegar a destapar la
caja de Pandora, como hacía el de Algeciras cada vez que intervenía. La madre
que parió a Paco! Ponía al público en pie en casi cada intervención!
Aquel
año de 1980 estudié guitarra como nunca lo hice antes ni después con ningún
otro instrumento. Ni siquiera cuando acabé -veinte años después- la carrera de Violoncello,
a la que dediqué en su último año casi ocho horas diarias durante meses,
estudié tanto como con aquel extraordinario concierto! Porque en aquella época postadolescente yo no era consciente de estar estudiando. Para mí era una devoción, un
acto de amor, un encuentro conmigo mismo.
Las
frases de Paco eran inimitables, complejas, de una dificultad técnica
inusitada, de un riesgo sin comparación; no se ajustaban a patrones cómodos; no
permitía el genio que dominara en ellas el idiomatismo de la guitarra,
como se hacía evidente en Coryell e inevitable en McLaughlin. No: los discursos
de Paco de Lucía, después de un año de estudio diario de mi vieja cinta de
cassette, quedaban, salvo frases sueltas y algunos giros y piruetas, fuera de
mi alcance. Pero aprendí a tocar la guitarra mucho más allá de lo que se
hubiera esperado de un jovencito de 18 años: me llamaban para tocar en los
pubs, en los bares de copas; me invitaban a tocar algunos músicos mucho mayores que yo; músicos de jazz,
de rithm&blue!
La absenta que servían en la Taberna Pilatos, en Sevilla,
llegó a ser mi compañera de concierto diario: conciertos de pub compartidos con
los que luego fueron los músicos de Silvio; otros días, con dos maravillosos
armonicistas; a veces, en La Carbonería, con el pobre Rafael Amador, de Pata
Negra, aún lúcido y en el mundo; en La Carbonería, la absenta era sustituida por
una botella infinita de Johnnie Walker etiqueta negra, suficiente para volar
escalas arriba y escalas abajo durante horas.
Empecé a comprarme discos de Paco de Lucía. LP’s, que se decían antes:
discos pequeños y discos grandes y negros; de vinilo… hasta que llegó a mis
manos Sólo quiero caminar… El Disco!
Yo
no sé qué me cruzó la mente cuando escuché esta obra maestra de la Música en
general y, creo yo, pilar central del nuevo Flamenco. No sé qué especie de
embrujo me envolvió, que no podía parar de escucharlo: a todas horas; de día y
de noche; durante semanas. Sólo quiero
caminar, el disco, supuso –en mi opinión- un antes y un después en la
Historia del Flamenco. No sólo porque en él se le diera otra vuelta de tuerca a
la técnica guitarrística, que con Paco ya había abandonado ese sonido a lata de
las falsetas antiguas, sino porque
esta maravilla de registro da pasos de gigante en la Armonía, en los recursos,
en la tímbrica, en la estructura misma de las piezas! Sólo con escuchar la
extraordinaria Monasterio de sal, al alimón con el maravilloso
Carles Benavent al bajo, se comprende lo que significa estar en presencia de una Obra Maestra. Puedo
afirmar que yo me di cuenta, allá por el 1981 (que se dice pronto! Hace 33
años!!!), de que estaba siendo testigo del avance insospechado de un hombre
decidido a conquistar un territorio inexplorado, unas extensiones expresivas
ignoradas, un continente virgen que ya siempre tendría su sello indeleble.
Paco
no sólo revolucionó la técnica de la guitarra flamenca, sino que extendió la estructura interpretativa del Flamenco a la Música de Cámara, invistiendo a la
flauta travesera, al bajo eléctrico, al saxo y a la percusión (y por ende, al
resto de instrumentos tradicionales) con los ropajes del Flamenco más
indiscutible. Paco dotó de estructura
camerística al Flamenco, permitiendo que ya cualquier instrumento pudiera intervenir
sin ser rechazado como un cuerpo extraño.
Paco
extendió los desarrollos en las falsetas;
amplió los horizontes armónicos hasta más allá de lo que podría nadie haber
soñado antes. El de Algeciras, además, abrió las puertas del Flamenco a los más
grandes artistas del Jazz, sirviendo de medium
artístico entre los diferentes universos musicales, tan cerrados hasta entonces.
Hizo del Flamenco -que ya daba síntomas de asfixiarse en su endogamia- un Ars
Universalis, un todo orgánico en el que ya tendría cabida casi cualquier género
expresivo.
Estos
días han estado saliendo en la tele, en la radio y en los periódicos digitales
un montón de guitarristas, cantaores, bailaoras, artistas, productores,
músicos, ventrílocuos, hombres-bala, periodistas, busconas, frailes y demás
fenómenos de la farándula lamentando la muerte de Paco de Lucía: el más grande,
el mejor guitarrista de todos los tiempos, el genio del Flamenco, el
irrepetible, el número uno, el mayor artista de los últimos siglos… Pero nadie
ha dicho por qué. Nadie ha explicado cuáles han sido los logros asombrosos de
este mejicano de adopción (porque, que nadie se engañe: hacía muchos años que
ya no vivía en España, sino en Cancún, comiendo pescado recién capturado por él
mismo!).
Nadie
se ha molestado aún en explicar a los españoles, casi una semana después de su
repentina muerte mientras jugaba al fútbol en la playa y con sus hijos
pequeños, por qué Paco ha sido el más grande artista español que ha habido y
probablemente vuelva a haber en siglos. Y es que, por lo visto, sólo hay tiempo para
titulares, pero no para un mínimo análisis.
Los
genios se calibran
cuando mueren, cuando por fin se están quietos. Aunque hay excepciones:
algunos, como es el caso de Paco, ya se vislumbran desde mucho antes de que
abandonen este mundo.
Cuando
un verdadero genio muere, hay que comparar el Mapa del Arte antes y después de la intervención del artista en cuestión. Esto ya lo he dejado por escrito en algún artículo. Se observa,
generalmente, que el terreno queda como destrozado: se levantan cordilleras
donde antes sólo había un valle; ríos que antes regaban candorosas aldeas han
sido contenidos todos en una presa gigantesca que ahora sirve para dar luz
eléctrica a vastísimas regiones; aparecen túneles que atraviesan montañas; y
abismos donde antes pastaban alegremente las vacas.
Beethoven lo hizo!
Beethoven reventó las estructuras sinfónicas, cuartetísticas, corales…
Beethoven se llevó por delante el concepto de expresión e interpretación.
Destrozó el piano para ampliarlo físicamente; así como la música de cámara y la
sonata. Beethoven rompió incluso el concepto de compositor, haciendo que fuera
la peripecia personal del creador la
que ocupara el centro de la obra misma! Beethoven fue un cataclismo de
proporciones colosales que se llevó por delante la Música tal y como se conocía
hasta entonces.
Bien;
pues esto es lo que ha hecho Paco con el Flamenco, con la guitarra, con la
música española y con las estructuras sonoras en general: ha reventado todos
los mapas; se ha llevado a los dinosaurios al abismo; ha creado otra
vegetación, otra fauna y otra línea del horizonte.
Y
ahora, desde hace ya tres décadas, vivimos en ese
Nuevo Mundo. No lo habían notado ustedes?
martes, 11 de febrero de 2014
El tren de los locos.
Lo que va a ocurrir con la pretendida independencia de Cataluña no va a poder llamarse propiamente un choque de trenes, porque para que tal catástrofe ocurriera deberían encontrarse en la misma vía dos trenes distintos, en sentido contrario y a velocidades de desastre. Y en la vía catalana (lo que se ha dado en llamar tal majadería) sólo hay un tren: el de Artur Mas, gobernado por el gólem Junqueras con peor mano que la que tenían para tales menesteres los hermanos Marx.
Sólo hay un tren: el desaforado tren de los independentistas, alimentado con el carbón de una delirante Nóva História (así lo escriben los paniaguados del Govern!) en la que resultan ser de origen catalán desde Leonardo da Vinci hasta Cristóbal Colón; desde Miguel de Cervantes hasta la bandera norteamericana!!! Un delirium tremens pagado con el Fondo de Liquidez Autonómica, el FLA, que se extrae del bolsillo de todos los españoles!
Un solo tren que circula sin control sobre unos raíles que sólo los separatistas ven: unos raíles colocados sin atornillar sobre un suelo rústico que nadie ha cartografiado. Un tren de enfermos mentales graves tras cuyas ventanas tapiadas se proyectan, pagadas con dinero del Estado español, imágenes irreales de un inminente Estado catalán adscrito como por ensalmo a Europa, al euro, a la OTAN y al espacio Schengen!
Qué locura! Europa diciéndoles que no en todos los idiomas oficiales; Bruselas diciendo que está hasta la coronilla de Artur Mas y su erre que erre; las multinacionales yéndose de Cataluña como refugiados sirios a los que se les ha abierto un pasillo para huir del horror; la banca internacional clausurando cuentas... Y los delincuentes políticos de ERC y CiU vociferando por la única ventanilla del tren -la de la locomotora- que en noviembre de 2014 serán un Estado independiente!!!
Por otra parte, no hay un tren que vaya en sentido contrario; ningún Presidente de Gobierno tiene potestad para cambiar la Constitución por sí solo; ningún partido. Y parece que la Oposición está por la labor de no apoyar al tándem Mas/Junqueras en ningún sentido. O sea: que no hay acción en sentido contrario; no se está trabajando para contener a los independentistas; no se están produciendo enfrentamientos explícitos con estos iluminados, sino que se les está dejando hacer sus fiestecitas, colocar sus banderitas cubanas con la color cambiada, celebrar sus tricentenarios conmemorando la Nada, anunciar la llegada de los habitantes de Andrómeda y abrir sucursales en todo el Globo como antes abrían tiendas de paños de Tarrasa. Pero no ha habido ninguna prohibición; ningún veto; ninguna coerción; ningún obstáculo. El tren del independentismo catalán corre a sus anchas por un espacio virtual, surcando un limbo político del que jamás podrán salir hasta que no choquen con la estación término de la Realidad. Y eso ocurrirá este mismo año 2014.
Porque en noviembre de este año celebrarán esa consulta ilegal; la organizarán, aunque sea con urnas de cartón, y la llevarán a cabo. Y harán toda suerte de enjuagues: hasta que los magros números que obtengan (porque no votará ni el 40% de los convocados) les permitan proclamar, contra toda evidencia de pucherazo, la independencia de Cataluña. Esto ocurrirá a la mañana siguiente del recuento de esta farsa, si no la misma noche de su celebración.
Y es entonces cuando el tren de la secesión arremeterá con su fuerza descomunal contra los topes de acero y hormigón armado de la estación término, llevándose quizás por delante el andén, las puertas de acceso al vestíbulo del Estado y casi las de salida a la calle de la Realidad. Habrá probablemente decenas de muertos; y quizás, centenares de heridos. Pero el tren se habrá detenido por fin. Y los escombros los recogerá el Estado español, como siempre.
La Autonomía catalana (pues es sólo eso: una Autonomía más de la Nación española) será suspendida. En su lugar se pondrá un Govern provisional bajo la atenta mirada del Estado español y de observadores internacionales. Mas, Junqueras y sus cómplices y acólitos serán detenidos y juzgados por graves delitos contra el Estado español, la Unión Europea y otros tratados; y sus vidas habrán entrado en una espiral de años (quizás, décadas!) visitando Juzgados y Tribunales. Cataluña caerá en una depresión económica y social sin precedentes. Y con los años, España logrará recuperarse de la catástrofe.
La estación término, que no es otra que la Constitución española (con todos sus defectos), será reparada: sus andenes volverán a abrirse a los ciudadanos; y se instalarán tiendas de souvenirs y kioskos de prensa como los que había antes del accidente. Y en los españoles quedará el mal recuerdo de un tren enloquecido que arremetió contra la Realidad: un tren gobernado por locos.
Pero jamás se hablará de un choque de trenes; porque será sólo un tren, uno sólo, el que se reviente contra los topes de la estación: el tren de los locos.
Etiquetas:
España,
Independentistas,
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